viernes, 10 de noviembre de 2017

JUSTICIA EN TIEMPOS ELECTORALES.

Tanto y tanto que el Contralor Mario Soria Landeros, primero, hablo, dijo, comento, sobre la corrupción y las investigaciones, pero no había nada en concreto, así que medio mundo dejo de creerle. Luego apareció Jorge Espino Ascanio y corrió la misma suerte; pero todo hace indicar que fue necesaria la llegada de Javier Castro, el fiscal anticorrupción, para que el combate a la corrupción diera inicio.


Y es que al inicio del sexenio se dijeron tantas cosas, se habló de una y mil irregularidades, hubo alcaldes que despotricaron contra sus antecesores que luego se desdijeron, que medio mundo pensó: el combate a la corrupción es puro ruido, y nada de nueces. La detención de Eugenio Hernández Flores modifico esa percepción que, la verdad, se consolida con la detención de un exalcalde de San Carlos.


LOS DELITOS.
Quienes son servidores públicos pueden ser acusados de cometer varios delitos, como son e peculado, el cohecho, tráfico de influencias, enriquecimiento inexplicable, entre otros. El más común, sin embargo, es el de enriquecimiento inexplicable, porque la riqueza, las casas, los ranchos o los viajes no se pueden ocultar. Sin embargo, resulta que Samuel Urbina Rodríguez, que fue alcalde de San Carlos del 2005 al 2007, fue detenido por peculado así como por uso indebido de atribuciones y facultades.


En este caso, el exalcalde, según la averiguación el monto del daño ocasionado a la hacienda pública municipal fue de 1 millón 217 mil 375 pesos. ¿Qué fue lo que sucedió?, pues por el delito de peculado se entiende, entre otras cosas: “Todo servidor público que para usos propios o ajenos distraiga de su fin destinado dinero, valores, fincas o cualquier otra cosa perteneciente al Estado o al Municipio, a un organismo descentralizado o a un particular, si por razón de su cargo los hubiere recibido en administración, en depósito o por cualquier otra causa”.


TIEMPO Y OMISIÓN.
Algo está sucediendo con el combate a la corrupción. En principio, creo que todo mundo está de acuerdo en que se castigue al corrupto, pero es necesario hacer notar que el tiempo y espacio de los hechos de que se acusa, no son recientes. Por ejemplo, a Eugenio Hernández Flores no se le acusa de algo que hiciera en su tiempo de gobernador, pero si de un hecho que sucedió en otro gobierno; en tanto que al exalcalde fue de la época inicial de EHF.


Uno, obvio, pensaría tal y como ha sucedió con otros gobiernos: para dar un ejemplo de combate a la corrupción, pues se combate precisamente a los que se acaba de ir. Y hace días, por ejemplo, se mencionaron a exalcaldes, hasta dijeron que 6 podían ser llevados a juicio, incluida Leticia Salazar, ex de Matamoros y al de Nuevo Laredo. Es más, hasta se proclamó que no cuadran las cuentas de 7 exalcaldes… y, como bien dicen, la cuerda se reventó por donde menos se esperaba.


JUSTICIA EN TIEMPOS ELECTORALES.
El proceso electoral ya inicio. Ya hay candidatos independientes recabando apoyos para obtener el registro formal; ya los senadores están con el tiempo encima para designar al nuevo Fiscal Electoral y, ya cada partido, esta como quien dice preparándose para nominar a sus candidatos. Y en este ambiente, la percepción de corrupción es un tema recurrente… y un gobierno que, con hechos, demuestra que está combatiendo a la corrupción, obtiene respuesta y apoyo.


Así, la detención de Eugenio Hernández Flores, la detención de un exalcalde, y claro, lo que pueda suceder de aquí a la elección, siempre que sea un combate a la corrupción abona y mucho al partido que la ejecuta. En este sentido, se puede pensar que el gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, cumpliendo con su palabra de combatir a la corrupción está siendo congruente y, al mismo tiempo, fortalece a su partido político.


AVISO Y EJEMPLO.
Dicen que sobre aviso no hay engaño. Se avisó de un combate a la corrupción y ya se dio un ejemplo de que no fue, digamos, una llamarada de petate. Antes, cuando un gobierno priista lo hacía se pensaba era por castigo o simple venganza; hoy se pudiera pensar lo mismo, pero sin la menor duda, la percepción de la opinión pública es que se cumple una promesa de campaña: así, con este aviso y este ejemplo, ya más de un exservidor público debe tener sus barbas remojando.


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