martes, 3 de junio de 2014

HURACANES EN TAMAULIPAS

Con junio inicia la temporada de huracanes. Al primer huracán que conocí, o del que tuve noticias, fue al Huracán Ramírez: lo vi en la lucha libre y claro, de niño, me gustaban ver sus películas. A los huracanes, de viento, lluvia y fuerza, tuve noción de lo que significaban prácticamente con el Gilberto, en 1988. El miedo a su fuerza destructora se evidencio en la capital tamaulipeca: destrozos por todos lados, arboles caídos, carros destrozados y no se diga casa de madera, de palma.


Un gobierno que se catalogue de comprometido con su población, tal y como lo hace Egidio Torre Cantú, tiene que desarrollar acciones de prevención: los tamaulipecos que viven en Matamoros, en San Fernando, La Pesca, Tampico, Madero, Victoria, Padilla, Güemes, entre otros, saben perfectamente que, sin prevención, los daños son incalculables y más cuando se tiene pérdida de vidas humanas.


Un primer paso, que ya se anunció, por parte del gobierno de Torre Cantú es conocer el nivel de las presas que tiene Tamaulipas: sabemos que las aguas, son benéficas cuando se les sabe administrar; que los ciclones permiten que las presas alcancen su nivel al 100%... pero sabemos, también, que hay unas que ya están hasta el tope. Es el caso, de la Vicente Guerrero, en Padilla; y la CONAGUA ordeno también el desfogue de la Presa Cerro Prieto de Linares, N.L.


Año tras año los ciclones nos ponen en aprietos. Tanto a la autoridad y pone en evidencia, digamos, la cerrazón de algunas familias. Allá, en el sur, el problema es de infraestructura que limita la administración del agua del Rio Panuco; y allá mismo, un grave problema son los asentamientos: sufren los embates del agua y se aferran al terruño, negándose a ser reubicados.


Espero que los alcaldes de la zona centro como son Alejandro Etienne (Victoria), Francisco Reyes Díaz (Padilla) y Julio López (Güemes) se pongan las pilas. Ya no pueden hacer infraestructura, pero si iniciar labores de prevención, como es los albergues; y claro, estar listos para lanzar alertas a la población. En la medida que cumplen, que están preparados, es como se pueden evitar pérdidas mayores… y eso, la sociedad, el pueblo, se los agradece.


Todavía recuerdo como, el año pasado, el Rio Purificación en la parte de Nuevo Padilla estuvo a punto de rebasar el puente: años sin ver tanta agua. Y en el caso de Güemes, el puente del Ejido El Roble se destruyo en un 40%, lo bueno es que fue solo la cinta asfáltica y no la estructura del puente. En Victoria el Rio Purificación agarro agua y el puente de La Moderna se fue, se lo llevo la corriente.


Yo espero que este año, como todos pues, haya ciclones: se necesita el agua, para la naturaleza, para la ganadería, para el consumo pues. Sin embargo, también espero, que Egidio en lo general y cada alcalde en lo particular, tome las providencias necesarias: la naturaleza arrebata vidas, pero es más lastimoso saber que fue por la imprudencia de unos y quizá la irresponsabilidad de más de un servidor público.


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