martes, 16 de febrero de 2016

APRENDIERON LA LECCION.

·       Arturo Soto afirma ir por la revancha.
·       2 a 1 gano el PRI hace seis años.
·       La división provoca derrotas.


En días pasados Arturo Soto y Maki Ortiz se registraron como precandidatos del PAN a las alcaldías de Victoria y de Reynosa, respectivamente. Al momento del registro, la senadora con licencia, hizo notar una gran verdad: que muchas de las derrotas de su partido, han sido por culpa de la división interna. De eso, creo, no cabe ni la menor duda.


Los panistas, con Francisco Javier García Cabeza de Vaca, una y otra vez han dicho, que el escenario está listo para que ellos, los panistas, por fin logren la ansiada “alternancia” en el poder estatal. Tienen como referencia, vaya pues, sus ganas de ganar, toda vez que la historia electoral los conduce a otro escenario, el de la derrota.


La historia es sencilla: hace seis años el PAN perdió con el PRI y sus aliados prácticamente a un 2 x 1. Como quien dice, en aquella ocasión, no tuvieron la menor oportunidad. ¿Por qué hoy pueden tenerla? La razón la esgrime la senadora con licencia: por la división interna. Y efectivamente, es que todos los panistas, bueno, casi todos, al momento de pelear algo, lo hacen con tanta enjundia, que el daño que se hacen es irremediable.


Hace tres años Arturo Soto lucho por la alcaldía capitalina. Hoy, dice, va por la revancha: hace tres años en cada uno de sus eventos repartía un panfleto con los datos de una encuesta. En ella, presumía de estar arriba del candidato del PRI, como de Gustavo Cárdenas. Al final, al contar los votos, el resultado fue catastrófico: le falto poco para llegar a los 40 mil votos, pero quedo atrás de Gustavo y Alejandro Etienne con 48 fue el triunfador.


Si Arturo Soto anuncia que va por la revancha solo debe animarlo un escenario en donde, él y su equipo, demuestren que no son capaces de tropezarse con la misma piedra; que no cometerán los mismos errores, como esa de presentarse como un hijo del pueblo, de la colonia Azteca, en un partido en donde los capitanes por lo regular son de la elite económica y política. En fin, el anuncio de su revancha ya se conoce, solo falta ver como se mueve su contrincante mayor que, sin duda, será Oscar Almaraz Smer.


Regresando con las palabras de Maki Ortiz. No descubre el hilo negro: las derrotas de su partido han sido por causa de la división interna. Y es que, lo hemos repetido una y mil veces, en el PAN, lo que se estila son grupos casi de familia, o regionales, de tal suerte que cada uno se quiere imponer y no se dejan… se golpean, se dan puñaladas traperas y se traicionan una y otra vez.


Tan es cierto es que, dentro del PAN, no hay a la fecha un líder estatal que pueda presumir que lo es en toda la entidad. Porque, por ejemplo, en Matamoros el liderazgo de Ramiro Salazar aun es incuestionable, con todo y que hace tiempo lo expulsaron del partido. El grupo que dominaba Tampico, Reynosa, Matamoros, Victoria, Nuevo Laredo, por decir, no se plegaban a la directriz estatal: preferían descarrilarlo… todos peleando.


Hoy parece que todo cambio: pero no es de aquí, viene del CEN. De Ricardo Anaya, que junto a todos los aspirantes, les leyó la cartilla y, todo hace indicar, que van a trabajar a favor del Senador García Cabeza de Vaca, que les comió el mandado a sus contrincantes Maki, Carlos y Lety. Claro, ya se vio que Maki si esta disciplinada, pero no han dado señales ni Carlos Canturosas ni Leticia Salazar.


El PAN tiene, en este momento, dos coyunturas que le son favorables: que muestran unidad, a diferencia de otros procesos electorales; y, además, que los órganos electorales –calificados de pro PRI-gobierno-, con sus decisiones los convierten en víctimas y, además, les da oportunidad de tener publicidad gratis. Es para que el PRI, le diga al IETAM: no me ayudes compadre.


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