miércoles, 14 de enero de 2015

CANDIDATOS TRANSPARENTES.

Día con día leemos y escuchamos nombres de los precandidatos a ser parte de la Cámara de Diputados; cada partido político hace su proceso de selección en tanto que otros partidos, como el PANAL, se limitan a difundir una lista como si ya los hubieran seleccionado. Y es cuando nos preguntamos: ¿Qué sabemos de los precandidatos? Y es que, se supone, para tomar la decisión de votar, debemos estar bien informados.


Siempre decimos, explicamos, que un candidato tiene que tener un capital político: que tanto es conocido y aceptado como un buen ciudadano, serio, responsable, comprometido. Para eso se hacen las encuestas, para medir la popularidad y la aceptación. Cuentan que en Victoria, el mejor posicionado era Oscar Almaraz, pero que el PRI no quiso correr riesgos con eso de que fue el ex tesorero del sexenio pasado. Y quedo Miguel González Salum.


En un principio decíamos que un buen candidato tiene que ser carismático, caerle bien a la gente; hoy, sin embargo, es necesario agregar un dato más: que sean transparentes. La historia de los alcaldes perredistas, de Guerrero como de San Luis Potosí, obligan a otro elemento: que sean transparentes, que no tengan vínculos con la delincuencia organizada, de ahí que ahora se diga que es necesario que los investiguen: en sus bienes y en sus relaciones económicas.


Por no ser transparentes se cayeron potenciales candidaturas: La de Eric Silva en Matamoros; ahí mismo la de Luis Alfredo Biasi, funcionario de Leticia Salazar, y que punteaba para ser candidato y luego hasta alcalde. Ya está muy comentada la acusación contra Homero de la Garza y su renuncia como Secretario de SEDESOL. Por no ser honestos y transparentes ya sufren las consecuencias.


¿Cómo puede ser transparente un candidato? No hay cultura de la transparencia; sin embargo, la lucha misma por el poder, hace transparente las acciones. Dos ejemplos: se le conoció una conducta tracalera a Agustín Chapa, porque se hizo pública una deuda; se conoció que intento manipular votos con despensas porque sus propios compañeros de partido lo publicaron. Hoy nada, pero nada, permanece oculto.


Puede ser transparente un candidato, por ejemplo, si hace pública su declaración patrimonial, sin recovecos, sin ambigüedades; es transparente si acepta que lo investigan en todos los ámbitos: el económico como el penal-judicial; ya no basta con una carta de NO ANTECEDENTES PENALES. Si hay una certificación de solvencia dada, como bien dicen, por órganos competentes… si no es correcta se convierten en cómplices de lo que pueda aparecer.


¿Por qué la auditoria superior del Estado, encabezada por Miguel Salman, no ha dictaminado las cuentas de Reynosa, de cuando fue alcalde Francisco Javier García Cabeza de Vaca? Dicen que para usarlas como arma política. Si están mal, si hay evidencias de corruptelas, no sería hoy en día Senador por Tamaulipas. No fuera, en este momento, un personaje protagónico, que da lugar a una y mil explicaciones sobre sus ambiciones políticas. ¿Ha sido cómplice el gobierno estatal?


Hoy a un buen candidato no le basta darse baños de pueblo, ser popular y carismático, tiene que ser además transparente: que sus declaraciones patrimoniales sean publicadas, que haya transparencia en sus decisiones y acciones, que no haya duda de que sus posesiones y bienes fueron adquiridos de manera legal y hacerse exámenes médicos para dejar en claro que no es adicto a sustancias toxicas…Da la impresión que ahora es más complicado ser un candidato político.


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