viernes, 27 de mayo de 2016

CALLAR O DESLINDARSE.

¿Cómo separar la verdad de verdad de la mentira? Es difícil más cuando la información está por todos lados; y es que, ante el bombardeo de información, de acusaciones, de una campaña donde impera el desprestigio, el discurso político tiene que ir perfilando una intención de actuación. Y es por eso que ya Baltazar Hinojosa hizo un deslinde; no se quedó callado, tal y como lo hace su adversario más fuerte. Por los tiempos, para unos fue un error, para otros, un acierto.


Hemos escuchado, hemos leído, como unos y otros candidatos se han lanzado lodo, se han acusado de mil cosas. Los candidatos le han dado a la presente campaña político-electoral una cara, una imagen, que no da para más: quien resulte ganador tendrá, por así decirlo, el estigma de que ha sido señalado, vinculado, con cosas, hechos y personas negativas. Y en el argot político se dice: quien calla, otorga.


Por lo pronto, ya Baltazar Hinojosa Ochoa decidió no callarse y establecer, decir pues, su verdad, que es, entiéndase parte de su discurso político, que bien puede no corresponder a una verdad. Se le ha acusado de tener ligas, intereses, con exgobernadores que han sido señalados como corruptos. Por eso, dice el candidato priista: no soy, Tomas, no soy Eugenio, ni Egidio y que jamás será Cabeza de Vaca.


Es un deslinde que lo lleva a decir, casi explícitamente, que será juzgado por sus actos, no por los actos de otros. Algunos dirían, puso los puntos sobre las aes. Queda, de todos modos, claro, que llego a Tamaulipas por Tomas, que lo impulso en su carrera política. Pero tiene razón: Tomas y Eugenio, como gobernadores, son responsables de lo que hicieron en su gobierno. Si Baltazar gana, el, solo el, será el responsable de lo que haga y, obvio, si responde o no a quienes creen en él.


En el caso de Francisco Javier García Cabeza de Vaca la característica es guardar silencio ante los acusaciones o, cuando menos, no las desmiente. Basta dos ejemplos: lo han acusado de tener ligas con grupos que no siguen las reglas de convivencia en un Estado de Derecho. No lo ha desmentido. Lo han acusado de amasar una fortuna, de traficar con influencia para beneficiar a su familia. Y en relación con una grabación en un programa de tv, al preguntarle es tu voz, responde: ahí son como 4 conversaciones… pero no desmiente el beneficio personal que supera los 2 millones de pesos.


Al ver, por ejemplo, todo lo que dicen en las redes sociales y hoy en El Norte (ayer), lo único que podemos pensar es que García Cabeza de Vaca es una especie de Rey Midas: la riqueza se le va apareciendo por todos lados y en cualquier circunstancia. Unos dirían que es riqueza inexplicable, otros que explicable, pero queda la pregunta que en el debate le lanzo Gustavo Cárdenas: y a nada hay respuesta, ha preferido la estrategia de callar y siempre, callar, ha sido a la larga, negativo.


Ya cada candidato hablo: sobre su oferta político-electoral, ya se decantó sobre uno y otro tema o problema específico, ya solo faltan 5 cincos para la conclusión de la campaña, por eso, ya cada candidato prepara lo que se conoce como el cierre de campaña: cierres que llevan, por lo regular, la alegría a los ciudadanos por los grupos musicales que animaran el evento. Por lo pronto, ya Gustavo Cárdenas anuncia la presencia de La Trakalosa en su cierre en la capital tamaulipeca.


Y el 5 de junio, el día D, será cuando los ciudadanos dirán con su voto, a quien le tienen confianza, a quien le creen sus promesas de campaña. ¿Darán el voto a la continuidad de los gobiernos priistas? ¿Darán oportunidad a la alternancia, entiéndase, no de proyectos ni programas, si no solo de personajes? Y es que, lo repiten a cada rato: de que se van, se van. Si eso sucede, ¿Qué garantiza que, los que lleguen, serán mejores o peores?


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