jueves, 24 de marzo de 2016

30 MONEDAS.

¿Qué significado tiene, o puede tener, la Semana Santa? En principio, para los católicos, la reafirmación de una fe, recordar como Jesús fue crucificado; para otros, los no tan católicos, la oportunidad para viajar, disfrutar el puente o vacaciones, irse a la playa, al rio o simplemente ir con la familia. Hay, sin embargo, otro elemento que no se puede soslayar: las 30 monedas que significaron una traición.


Y precisamente, el tema de las 30 monedas, el de la traición, nos ubica en un contexto político. Acabo de leer el libro House de Card de Michael Dobbs, recomendado por Carlos López Arriaga: el doble juego, el engaño, los actos desalmados, pero sobre todo, la traición, son parte de la vida cotidiana de quienes están ubicados en el juego del poder, de la política, en la lucha por el poder, ejercerlo, acrecentarlo y no perderlo.


Y parece mentira que el calendario electoral haya previsto que el día 23 de marzo fuera una de las fechas para el registro de candidato, y Baltazar Hinojosa del PRI como Francisco Javier García Cabeza de Vaca del PAN, se registraron como candidatos a gobernador. Y de que, para los mexicanos, más para los priistas, este 23 de marzo es significativo: conmemoración del vil asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta.


¿Qué fue, o significo, el asesinato de Luis Donaldo? Para muchos, en la percepción de una gran mayoría, fue asesinado porque se estaba convirtiendo en un peligro para las elites políticas. Su discurso, se recuerda bien, fue evolucionando hasta verter la percepción de una identificación con el pueblo; sus palabras, para unos retórica, ya empezaba a molestar. Por eso, la percepción, es que fue un crimen de Estado. En pocas palabras, una traición.


Y en los procesos electorales, en la lucha por el poder, lo más común es la traición. Claro, ahora no son 30 monedas, ni un cañonazo de 50 mil pesos, como decía Álvaro Obregón. Por ejemplo, Talía Vázquez Alatorre, quien era coordinadora de la campaña de Francisco Chavira, el precandidato independiente a la gubernatura, renuncio alegando que Chavira ya se vendió, que se unirá con García Cabeza de Vaca.


Sin embargo, ahí no paro el desajuste: luego, en redes sociales, se acusa a Talía de ser la que se había vendido por 2 millones de pesos, para que abandonara el proyecto independiente. Como elemento probatorio, con la versión, se difunde una fotografía en donde aparece, en una fiesta, acompañada de connotados priistas, incluyo unos que fueron parte de los 7 finalistas. ¿Cuál es la verdad? Pues falta poco para conocerla.


Cuando Everardo Ruiz gano las elecciones locales es Padilla, le pregunte: ¿Cuál es la experiencia significativa de esta lucha? Su respuesta no deja lugar a dudas: no hay amistad, solo intereses, pero sobre todo, engaño y traición. Y menciono a uno que, en toda la campaña estuvo con él, en los eventos, en las reuniones y, el día de la elección, opero en el equipo contrario.
Las traiciones políticas, el cambiar de bando o irse a otro partido, en la práctica responde única y exclusivamente a intereses personales, no a ideas y pensamientos políticos, a una ideología. El caso reciente, sonado, fue en Tampico: Magdalena Peraza se fue del PRI para ser candidata del PAN… Y gano. Y en esta elección, es candidata del Verde, que está en coalición con el PRI, así que repite: ¿Le sucederá lo mismo que a Álvaro Garza Cantú?


Y serán en los próximos días, después de los días Santos, cuando se conozcan una y mil traiciones. Casi siempre son, se reitera, por ambiciones truncadas. Es esa y no otra explicación, por ejemplo, que Fernando Campos apoye a Francisco Javier García Cabeza des Vaca e igual, sin la menor duda, es el caso de Mario Leal, cuya ambición máxima es ser alcalde tampiqueño.



Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
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