miércoles, 9 de agosto de 2017

PERSIGUIENDO A LOS CIUDADANOS.

En Estados Unidos solo hay dos partidos políticos (El Republicano y el Demócrata) en tanto que en Cuba, solo uno: pero en México, con un sistema de partidos pluralista, creo que nos faltan dedos de la mano para contarlo. Sin embargo, históricamente, solo el PRI y el PAN han gobernado al país; los otros, en la práctica, han sido partidos chicos, unos paleros, otros apéndices de los que son grandes.


En términos de teoría política los partidos políticos representan a la sociedad. En los Estados Unidos el nombre mismo marca la diferencia; en México, el PRI nació para representar al poder revolucionario; el PAN, para ofrecer un proyecto de gobierno distinto. Los otros se han ido agregando y desagregando, perdiendo color u orientación política-ideológica.


FRACASO DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS.
La legislación electoral, incluso la Constitución Política, obliga a los partidos políticos a promover las prácticas democráticas; a promover el voto. Sin embargo, desde la elección de 1988, prácticamente, inicia un proceso que afecta a los partidos políticos: El PAN se convierte en oposición real el PRI inicia una descomposición, creando las condiciones para la formación de un Frente Democrático Nacional con Cuauhtémoc Cárdenas como candidato. El PRI ya no está solo.


Descomposición partidista que, se pensó, provocaba el abstencionismo. Por eso se ciudadanizo el órgano electoral, se hizo credencial de elector y padrón con fotografía, tinta indeleble, entre otras cosas. Sigue el abstencionismo al grado que, en algunas elecciones, vota menos del 50% del padrón electoral. Una minoría, entonces, decide quien gobierna. Y es, entonces, que aparecen los independientes, ganando elecciones.


IRRUPCION DE LOS INDEPENDIENTES.
El voto no se ha incrementado, pero si se ha fragmentado ante mayor presencia de oposición. Lo que significa, llanamente, que deciden pocos; y cada vez votan menos, al grado que, de pronto, aparece la figura de “Candidato Independiente” como una nueva forma de llamar la atención y propiciar mayor participación ciudadana. Fue Jaime Rodríguez, mejor conocido como El Bronco, quien puso el ejemplo en Nuevo León. Para la elección presidencial ya se anotan varios.


En las elecciones del año 2016 hubo 308 candidatos independientes; en el 2017 solo 91. Y en el caso de Tamaulipas, en la elección local del año pasado, hubo 23 candidatos independientes y, de ellos, dos ganaron en su municipio: Héctor de la Torre en Llera y José Luis Gallardo en Jaumave. Otros, de esos 23, prefirieron burlarse de la sociedad y declinaron en favor de otro candidato.


PERSIGUIENDO CIUDADANOS.
Para la elección federal, y local, en 2018 ya los partidos políticos se aprestan a dar el banderazo de salida. Y ya no es raro, ni excepción, que van tras ciudadanos que estén, como dicen, empoderados para que sean sus candidatos. Al menos, ya a nivel nacional, se conoce que el PRI está pensando en quitar candados para un “candidato externo” o que no cumpla los requisitos de 10 años de antigüedad.


Y en Tamaulipas, cuando menos, ya dos partidos políticos dieron línea: Primero fue Antonio Leal Doria, de MORENA, que dio a conocer que ellos van al 50 y 50, es decir, 50 candidatos externos. Y para no quedarse atrás, ya el PAN con Francisco Elizondo, freno a los reeleccionistas, al señalar que si hay un ciudadano más popular que un militante, ese, dice, será el candidato.


CABALLADA FLACA.
El hecho, innegable, indiscutible, de que un partido político –el que sea- está consciente de que no cuentan entre sus militantes a alguien con capacidad para ganar la elección, es una dura evidencia de su debilidad. No han sido capaces, dicho en otra forma, de integrar a líderes naturales a su partido, no han sido capaces, además, de formarlos… con todo y que, cada partido político, recibe en su financiamiento recursos etiquetados para una escuela de formación de cuadros.


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