miércoles, 20 de diciembre de 2017

CANDIDATO BICOLOR.

Ya se perfilaron, descubrieron, los tres (pre) candidatos más fuertes. Ricardo Anaya, Andrés López Obrador y José Antonio Meade; cada uno encabezando una coalición o frente que, dada su integración, deja mucho que desear en términos de programa de trabajo, plataforma político-electoral. Y es, en ese momento, que aparecen las divergencias entre unos y otros. Decía un panista tamaulipeco: que difícil será votar por un perredista, en caso de que Miguel Mancera sea el candidato.


En fin, en una campaña político-electoral, el punto central es que el partido, en este caso la coalición, y su candidato van en busca de los electores para convencerlos de que son el mejor y que les obsequien el voto personal. Porque al final, lo que cuenta, son los votos que se dan a cada candidato y, con uno, se hace la diferencia. Hasta el momento, todos dicen, ganara AMLO.


EL HOMBRE O LAS IDEAS.
En algunas elecciones anteriores ya se puso de relevancia la cuestión: ¿votar por las ideas o por el hombre, el candidato? Y la respuesta, en muchos casos, es que se vota por el hombre, porque se le conoce, porque se identifican con él, porque le tienen confianza. Así, de esta manera, es como aparece el voto razonado: se vota por el candidato presidencial de un partido político; por el candidato a diputado o alcalde de otro partido, sin importar las ideas.


A partir de esta coyuntura, por otra parte, es como se vende un producto o una marca: entre los hombres, el más conocido es Andrés Manuel López Obrador; el menos conocido es José Antonio Meade; y entre los aspirantes presidenciales independientes Margarita Zavala es la más conocida. Vistos los partidos políticos, el que es más conocido por sus negativos es el PRI, es el partido que se lleva el primer lugar de “porque partido político nunca votaría”.


IDEAS PARTIDISTAS.
En términos individuales, por organización, las ideas son bien claras: si partimos de las etiquetas ideológicas, diríamos que el PAN es de Derecha; Morena, de izquierda; el PRI, centro-derecha; en tanto que el PES, aliado de Morena, por sus ideas ultraconservadoras es de derecha, como el PAN. El PRD, se entiende, es el heredero de la izquierda mexicana… pero su coalición con el PAN, desdibuja su potencial de izquierda tradicional.


Pensar en términos ideológicos un voto para una coalición está complicado. Por algo Elena Poniatowska, cuando se dio a conocer a coalición de Morena-PES, de inmediato saco su cartelón rechazando al PES, que es a ultranza conservador en sus posturas que van de acuerdo con los derechos individuales. En la CdMx, por ejemplo, ¿votaran los panistas a favor de un candidato que favorece el aborto?


EL CANDIDATO BICOLOR.
En practica cada (pre) candidato, de los ya conocidos, son candidato bicolor o incluso tricolor. José Antonio Meade es un candidato bicolor desteñido, y es que para los priistas es un panista disfrazado; para los panistas es un priista, y en su cuarto de guerra quieren hacer creer que es, a fin de cuentas, un candidato ciudadano… porque nunca dio color por ningún partido político. Quizá por eso, según las distintas encuestas, aún no termina de pintar como candidato.


Todos conocemos la historia de AMLO: priista hasta que no le dieron la candidatura a la gubernatura de su Estado; a partir de ahí se hizo de izquierda, dirigió el PRD, y ya tiene 20 años luchando en contra de la mafia. José Antonio Meade presume ha dedicado 20 años a trabajar en el gobierno; tiene ideas burocráticas, por eso, hoy dice a los priistas que no crean en falsas promesas… ¿se las creerán? Y Ricardo Anaya fue poco tiempo priista y en fast tract (vía rápida) se hizo diputado, líder partiditas y candidato presidencial.


OPERACIÓN VOTO.
Las teorías del voto van en el siguiente sentido: 1) En un principio se votó por las ideas; 2) Luego por el hombre, sin importar el partido; 3) Ahora por lo que ofrecen, que se desglosa en dos apartados: a) Las promesas de campaña, que impactan a la población, así gano Fox; b) lo que dan a cambio del voto, como una despensa, una cobija, una tarjeta de débito…En otras palabras: el elector es un cliente del partido político… así el PRI gano el Estado de México.


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