viernes, 21 de agosto de 2015

INDIGNACION.

Hay momentos que no se puede ocultar sentimientos o emociones de indignación, de coraje, de impotencia o hasta de vergüenza. Dos noticias, de este día, pueden causar ese tipo de emociones: por un lado, el reporte de Virgilio Andrade (Función Pública) exonerando a EPN y a su esposa de conflicto de interés con el grupo Higa en relación a sus mansiones; y, por el otro lado, enterarse de que 61 menores estaban siendo explotados en un rancho de Ramos Arizpe, Coahuila.


México, sus gobernantes, siguen al pie de la letra aquella expresión de Porfirio Díaz respecto a la Constitución: si, la de cumplir las formas. Por eso, en noticieros de radio diputados del PAN como del PRD hicieron notar, que se veía venir la exoneración por la forma en que la ley está redactada. Y es como solo en México, como parte del subdesarrollo político, un empleado investiga al jefe: solo para cubrir las formas.


Creo que, como muchos mexicanos, aspiro a que llegue el día, espero que no esté muy lejano, que los diputados –los representantes populares-, sean fieles representantes del pueblo. Y ellos, los diputados, realmente investiguen; ellos, y no otros, son los que debieron investigar si había o no conflicto de intereses de EPN como de Angélica Rivera por la adquisición de sus bienes muebles.


La indignación por el resultado de la investigación de la “Función Pública” es por confirmarse el grado de subdesarrollo político de México; pero, digo, vergüenza debe darnos, enterarnos que en un rancho ganadero de Coahuila: menores de edad de Tamaulipas, Veracruz, Hidalgo y San Luis Potosí. La acción es deplorable, pero más deplorable, por los motivos o las razones de por qué llegaron a esa situación.


El trabajo infantil está prohibido. Pero si hubo un enganchador, que los recluto, quiero pensar con permiso de sus padres, nos da una idea de las condiciones en que viven con sus padres,  que no estudian y trabajan para apoyar a sus familias. Sin embargo, la descripción de como los tratan, de las jornadas de 12 horas, de la escasa y mala alimentación que les daban, nos hacen pensar en la  época del porfiriato.


Ya nadie se acuerda de la revolución mexicana, esa que estuvo en tantos y tantos discursos de los gobernantes: la pobreza fue su bandera y los hechos demuestran que ese pendiente, vaya pues, aun está pendiente. Hace pocas semanas el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) informo que en el periodo de 2012-2014 se incremento la pobreza en México…en pocas palabras, la clase media, no está subiendo, está bajando.


Pero además en lugar de haber signos de que puede darse una recuperación de la economía nacional, las señales son contrarias. Ya en las redes sociales, por ejemplo, circulan imágenes de dos billetes: uno de un dólar y el otro de 20 pesos; hay, pues, temor o certidumbre, de cómo van las cosas el dólar llegara hasta los 20 pesos. Algo insólito y luego el Presidente EPN sale, si, con el cuento de que la devaluación del peso es positiva… claro, para los que exportan, pero negativa para los que importan y, obvio, para el grueso de la población porque no tarda en darse una espiral inflacionaria.



No es gratuita que la imagen del Presidente de la Republica vaya a la baja. Por eso, y como se está presentando el escenario internacional, la práctica política se está convirtiendo en un dolor de cabeza para Enrique Peña Nieto; esta tan acotado, que su capacidad de maniobra fue tan débil, que tuvo que aceptar que requiere del talento, el apoyo y la capacidad de Manlio Fabio Beltrones en la dirigencia nacional del PRI, para que opere las elecciones del 2016… que no se ven fácil y menos si hay mega alianzas, tal y como lo propone la oposición en Tamaulipas: imaginen que es en todos los Estados, es decir, le harían el montón al PRI.


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