martes, 4 de agosto de 2015

PRECAMPAÑA: DEFINICION DE COMPROMISOS.

Pronto iniciara en términos formales el proceso electoral 2016. Sin embargo, en la práctica, ya inicio, al menos en la entidad en relación con la candidatura gubernamental. Medio mundo sabe, conoce, que hay varios priistas como panistas, que hacen todo lo posible por ser el candidato de su partido: en el PRI hay como 8, entre ellos Marco Antonio Bernal, Alejandro Guevara, Baltazar Hinojosa y Enrique Cárdenas; entre los panistas se da por seguro la candidatura de Francisco Javier García Cabeza de Vaca.


Y si, entre esos mencionados –salvo alguna sorpresa-, puede estar el próximo gobernador de la entidad. No se consigna nombre de precandidatos o candidatos de otros partidos, por una sencilla razón: el PRD no tiene posicionado a nadie, al grado que anda coqueteando con el PAN para una potencial alianza. Los otros, de plano ni cuentan, como es el caso del PANAL, el Verde o el Movimiento Ciudadano.


Lo interesante de todos estos proyectos es que, cada precandidato, al integrar una corriente al interior de un partido, provoca que haya más división. Aunque, en todo caso, la cuestión es observar cómo, cada uno, va conformando su equipo de trabajo. Por ejemplo, Marco Antonio Bernal hizo declaraciones de que venía, a Tamaulipas, a hacer política: hagan de cuenta, checar con que gente cuenta y cuál es su capital político, que tanto lo conocen y que expectativas puede generar.


Por ejemplo, si recordamos el registro de Alejandro Guevara Cobos como precandidato a diputado, pudo presumir la presencia de dinosaurios de la política tamaulipeca: Horacio Garza Garza, Amira Gómez, Humberto Filizola, Simón Martínez del Villar, Álvaro Villanueva y Héctor López, entre otros.  Aunque, en aquel momento, se dijo que Edgar Melhem hizo un registro como si pareciera candidato a la gubernatura.


Construir un equipo de precampaña no es fácil. En principio porque cuenta el detalle de que tanto conoce es precandidato la entidad y cuenta con líderes ya plenamente identificados en cada región o municipio. Claro, no hay que olvidar una parte del proceso: la cargada. Así, en este momento, muchos piensan que Alejandro Guevara Cobos, tiene ganada la candidatura por su relación con el Presidente, creyendo que se impondrá un dedazo de EPN.


No es complicado para Enrique Cárdenas del Avellano formar un equipo. Tiene el detalle de ser parte de una familia política, papa que fue alcalde capitalino, senador y gobernador; y, con el agregado, que el mismo ya ocupo cargos legislativos y hasta la Presidencia del CDE del PRI. A lo largo y ancho de la entidad debe tener amigos y seguidores, activistas, convencidos de su proyecto. No debe ser complicado, tampoco, para Baltazar Hinojosa integrar su propio equipo. El único con problemas, en todo caso, sería Marco Antonio Bernal porque toda su vida política está en el Distrito Federal.


Cuando hay un proceso abierto por lo regular hay heridos, lastimados, golpeados y se requiere de una operación cicatriz: a nivel municipal, cuando se da este proceso, quien lo gana a veces pierde la elección constitucional porque, juntos los derrotados, hacen más votos en contra. Así, por la experiencia, todo indica que al final habrá dedazo y disciplina partidista y, por el bien del partido, disciplina incluyente: antes quien perdía un dedazo se desterraba de la entidad.


Quiérase o no, hoy en día, cada precandidato tiene un capital político. Antes, el que perdía por lo regular se abstenía de participar y, claro, de ayudar y apoyar al candidato; hoy eso no debe suceder: solo la unión hace la fuerza y, en Tamaulipas, aunque no hay partido fuerte, el PRI bien que sabe que los votos van menguando, hay abstencionismo y voto que se pierde, puede ser el decisivo.


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