sábado, 6 de agosto de 2016

¡SE EXTINGUEN VIENTOS DE CAMBIO!

El PAN logro la alternancia en Tamaulipas tras 86 años de dominio de la familia revolucionaria. Fue Francisco Javier García Cabeza de Vaca quien lo logro; lo hizo enarbolando la bandera de que llegaban “Vientos de Cambio”. Todavía no asume la gubernatura y ya da indicios de que, esos vientos, no llegaran a Tamaulipas.


Tras una campaña político-electoral ríspida el electorado salió a votar, un 12% más que hace 6 años, y decidió un rumbo. La gente, la ciudadanía en general, creyó en los vientos de cambio; los expertos afirman que votaron por el PAN por el hartazgo de corrupción e impunidad. Y los primeros indicios de que pudo ser solo una promesa de campaña se dio cuando recibió la constancia de gobernador electo.


Ahí, frente al IETAM, frente a una multitud testigo de su triunfo político-electoral, Francisco Javier dio los primeros indicios de que no llegaran los vientos de cambio. Afirmo, si, afirmo contundentemente que no hará una cacería de brujas, en pocas palabras, que no meterá a la cárcel a corruptos… a menos, si, dijo, que haya evidencias de que hicieron mal las cosas.


No es que la gente, vaya pues, quiera que se meta a unos y otros a la cárcel, que haga como lo hizo Manuel Cavazos Lerma, como Tomas Yarrington persiguió a otros o como el propio Egidio Torre Cantú también dio ejemplo de combatir a la corrupción. Pero si hay la percepción de corrupción, de impunidad, es porque hay cosas, hechos, que no se pueden ocultar, y uno es la riqueza, para unos inexplicables, para otros explicables: saqueo del erario público o aprovecharse del cargo para llenar la bolsa.


Y el segundo indicio de que no habrá vientos de cambio se está dando, precisamente, en la renovación de su partido. Ya se da por sentado que Ismael, el hermano del gobernador electo será el Secretario General a nivel estatal. No hay disfraz, ni disimulo: será el que, a la postre, represente los intereses del gobernador, su hermano, para decidir, por ejemplo, las candidaturas en el 18. Dicen, será el Gamundi de Geño. El Presidente, sin la menor duda, será un cero a la izquierda.


Ismael, que viene de perder una elección en Reynosa, no será el hermano incómodo. Sera el hermano operador político. Ya Maquiavelo, en El  Norte, nos recordó el hecho de los hermanos Moreira en Coahuila y se pregunta: ¿será el principio para emularlos y preparar el terreno para que sea el próximo gobernador de Tamaulipas? Se entiende que lo manda al partido porque ahí no se le califica como “nepotismo”, en caso de que lo hiciera funcionario público o contratista consentido del sexenio.


Los vientos de cambios se extinguen porque, en la práctica, ya el gobernador electo Francisco Javier, avisa que va a gobernar exactamente como lo ha hecho el PRI: centralizando el poder, convirtiéndose en el líder real de su partido, ser la única voz autorizada para que se mueva o se dejen de hacer cosas en su gobierno. Fue lo que hizo Vicente Fox como Felipe Calderón en la Presidencia. Fueron iguales, por eso, la sociedad luego les dio la espalda.


Cuando un gobernante comete errores que, no se harían si se aplica el sentido común, lo primero que uno piensa: es que el gobernante no tiene buenos asesores y, en el otro extremo, que no se deja asesorar. En todo caso, el resultado es el mismo: olvidar que no se tiene la sabiduría completa o no reconocer que dos piensan mejor que uno. El pueblo, al final, es quien sufre las consecuencias de malas decisiones.


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