jueves, 25 de enero de 2018

"CAPACIDAD DE EMOCIONAR"

Siempre, en casi todos los eventos partidistas, hay una tremenda oportunidad de conocer a los políticos, sobre todos a aquellos que desean ser gobernantes. Y así sucedió con la visita que hizo José Antonio Meade a la capital tamaulipeca: su discurso es, vaya pues, siguiendo un manual para llegar a la audiencia, en este caso a los priistas. La cuestión, siguiendo a Castell, es si el receptor está dispuesto a recibir y a asimilar el mensaje. Si hay, o no, interés.


En el 2000 hubo alternancia en el ejercicio del poder. Vicente Fox logro sacar al PRI de Los Pinos; y buena parte de los expertos y analistas, coinciden en que logro motivar, entusiasmar, a los electores porque les dijo, efectivamente, lo que querían escuchar: hastiados de los mismo, la corrupción y la impunidad, creyeron en un discurso del cambio en el ejercicio del poder.


“CAPACIDAD DE ENTUSIASMAR”.
José Antonio Meade Kuribreña estuvo poco tiempo con los priistas tamaulipecos. Llego al aeropuerto capitalino y ahí lo recibió un grupo de distinguidos priistas, luego dio entrevistas a los canales de televisión, se reunió con empresarios y tuvo un breve encuentro con la militancia, aunque a decir verdad, debió ser con los consejeros, con los que van a elegirlo candidato presidencial. Pues bien, poco tiempo, para dejar un discurso que no llama la atención, no porque sea malo, es bueno, pero la historia diría que es demagogia.


En principio, Meade hace un perfil de quienes deben ser los candidatos a senadores y diputados federales por el PRI, que no es su partido: tienen que tener capacidad de emocionar y entusiasmar, vocación de servicio, trayectorias limpias, porque, asentó, la militancia quiere respuestas. Claro el mensaje, más si es de un candidato de un partido que en la entidad perdió el poder.


“SACAR LA ESPINA”.
“¡Ayúdenme! ¡Nos vamos a sacar la espina!, con estas expresiones Meade pretendió “emocionar”, “entusiasmar” a los ahí presentes. Sin embargo, quienes tienen que asumir ese compromiso, por un lado son Sergio Guajardo Maldonado, la estructura y operadores, así como aquellos que, pronto, serán nominados como candidatos al Senado o a una diputación: y ahí, presentes, estaban todos: Edgar Melhem, Enrique Cárdenas, Mercedes del Carmen Guillen Vicente, Baltazar Hinojosa, Ramiro Ramos, en fin, priistas que ostenta, la mayoría, cargos partidistas o que son legisladores actuales.


Quienes sean los candidatos (alcaldes, diputado federal o a senador) serán el motor, el detonante, para que la estructura electoral partidista pueda obtener votos. Y lo harán en un escenario, por primera vez adverso: los operadores ya no podrán, por ejemplo, apoyarse en servidores públicos para levantar lista de “promovidos”; ahora las harán, no me cabe la menor duda, los vientos de cambios… porque ya vimos que, casi en todo, tratan de emular  los priistas.


PROMESAS SIN CUMPLIR.
Cuando Meade es entrevistado sobre la situación que prevalece en la entidad, la que tiene que ver con la seguridad pública, apunta que el único camino inicial es quitar el dinero a los corruptos y a los delincuentes. El gran problema es que, esas promesas, son reiterativas de los candidatos priistas y, en la práctica, no las cumplen y, además, multiplican los casos de corrupción como de impunidad. Convertirlo en realidad, ir a la práctica y dejar atrás el discurso bien que sirve para ganar votos.


Las medidas para evitar la corrupción, los abusos de autoridad, como el enriquecimiento inexplicable de los servidores públicos son ampliamente conocidas: transparencias, controles y rendición de cuentas. El problema, la cuestión, es que la opacidad en estas políticas dirigidas a empoderar a la ciudadanía, no funcionan: los órganos para hacer cumplir estas políticas responden a los intereses gubernamentales, de la camarilla que gobierna, y no de la población. Los gobiernos, por costumbre, son opacos y eluden la rendición de cuentas… y las complicidades de los tres órdenes de gobiernos son evidentes.


MARGARITA: VISITA DE DOCTOR.
Este jueves Victoria tendrá otra visita: a de Margarita Zavala, que viene a reunir más y más firmas de apoyo. Ya rebaso el número de apoyos requeridos, pero hay dos elementos que no puede soslayar: que en la validación pierda algunas y que, además, tienen que estar repartidos en 17 entidades federativas. Rosita Uribe Mora es quien, en la capital, coordina y apoya a la cónyuge del panista Felipe Calderón: estará, dice, desde las 10:30 am hasta las 13 horas en la plaza del 8 Hidalgo.


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